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viernes, 27 de julio de 2012

RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE - JAMES JOYCE


RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE   -  JAMES JOYCE
Hyspamerica, Bs As, 1983, 18.5x11.5 cm, 304 pp. Tapa dura. Traducción de Dámaso Alonso.
En esta novela Joyce manifiesta sus primeros pasos rumbo al modernismo, pasos que después en Ulises y Finnigans Wake lo convierten en autor no solamente moderno sino en un genio de la innovación literaria. Joyce comienza a escribir la novela con el título provisional Stephen el héroe en 1904, mismo año en el que decide abandonar Irlanda y establecerse en el continente. Durante diez años trabaja el texto, destruye la primera versión, de la cual sólo queda un capítulo extenso en la Universidad de Harvard, reescribe toda la novela de manera mucho más concisa, cambia la voz narrativa de primera persona a tercera persona y convierte la forma inicial subjetiva de un diario en una novela didáctica. El libro se publica en 1914 en Trieste bajo el título de Retrato del artista adolescente.
El personaje principal, Stephen Dedalus, es concebido de manera dinámica, asimila sus experiencias y con su carácter juvenil y apasionado vive las etapas de su vida con un arrebatado crescendo emocional. De ser un alumno obediente, más no sumiso, se vuelve "pecador" lascivo y vicioso, se convierte luego en "devoto" efervescente después de un debate emocional profundo y por fin se deshace de todos los prejuicios religiosos, define su concepto estético del arte y se libera de todo el peso de la educación tradicionalista que recibió en los colegios jesuitas y en su casa.
El camino que recorre Stephen es sinuoso pero necesario para adquirir madurez y decidir lo que quiere hacer en el futuro. Los conceptos morales que le son inculcados por la tradición religiosa católica en Irlanda le provocan luchas emocionales intensas. El fuerte sentido de nacionalidad que amamanta desde la cuna se convierte en peso. Al final de su recorrido en la novela, él decide cortar sus raíces para emprender el vuelo hacia la libertad.
El simbolismo entra a la novela de Joyce con el nombre de su personaje principal y anuncia las propiedades que le serán atribuidas. Dédalus lleva como apellido el nombre del mítico constructor del laberinto de Knosos, ciudad real de Creta. El tema principal que maneja Joyce es la búsqueda incesante de su protagonista por encontrar el camino a través de los vericuetos del laberinto, la lucha entre la poderosa influencia del catolicismo, la tradición y el deber nacional que constriñen su mundo con sus conceptos morales y éticos, y el espíritu aventurero que germina en su interior y lo hace encontrar la salida hacia la libertad.
Para describir a su personaje principal desde varios puntos de vista, Joyce escoge diferentes técnicas en su novela. La voz narrativa omnisciente guía el relato en la mayor parte del discurso y es interrumpida con diálogos en los que generalmente los amigos del protagonista completan el cuadro que el lector se forma de su carácter. Joyce utiliza otros medios técnicos en su narración. El tiempo avanza de manera lineal y de pronto se enrolla en un bucle para después seguir adelante. Estas especies de paréntesis que se forman y que muchos críticos han llamado fluir de pensamiento, y que más adelante se convierten en fluir de conciencia, se realizan en esta novela bajo varios mecanismos y cumplen diferentes funciones.
Las técnicas que empieza a utilizar Joyce en esta novela son modernas para la época en que escribió. Hasta entonces grandes escritores como Dostoyevski, Tolstoy, Zola e Ibsen en el teatro, habían levantado el realismo a la cúspide de su expresión artística. Representaron la naturaleza del hombre con sus limitantes y profundos despliegues emocionales. Joyce con su nueva búsqueda experimental lleva a la escritura lo que los pintores ya habían expresado en el lienzo.
Joyce inicia en esta novela el enorme paso que dará adelante en su Ulises. Las ideas sobre la estructura y la técnica están todavía en su estado embrionario, pero demuestra ya propiedades vanguardistas en su estilo narrativo. Moderno en la concepción que tiene del arte, Joyce abre de un empujón el portal al modernismo y crea un espacio para las nuevas posibilidades de la literatura.
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