laplumalibros@gmail.com

viernes, 27 de julio de 2012

EL AMOR, LAS MUJERES, LA MUERTE - A. SCHOPENHAUER


EL AMOR, LAS MUJERES, LA MUERTE   -  A. SCHOPENHAUER
Ed librería El Canta Claro, Bs As, 1ra ed. 1930,19x13.5 cm, 160 pp.

Schopenhauer trata al amor como una materia nueva abandonada por los filósofos hasta ese momento. Nos dice que toda inclinación tierna, por etérea que nos parezca tiene su origen en el instinto sexual, que es él más poderoso de los resortes que mueve a la humanidad.
Al instinto sexual Schopenhauer le denomina “combinación de la generación próxima”, nos dice que perseguimos la existencia y la especial constitución de la humanidad futura en cada acto de amor y que la voluntad individual se transforma en voluntad de especie. Para Schopenhauer el instinto del amor no es más que la voluntad de vivir en un ser nuevo y distinto exactamente determinado, el amor tiene por fundamento un instinto dirigido a la reproducción de la especie. Yo diría que confunde dos instintos: el instinto sexual y el instinto de reproducción (el instinto maternal y el paternal), y aunque los dos están obviamente relacionados, nuestra actitud ante ambos es diferente. El amor debería estar relacionado con el raciocinio necesario para elegir a la pareja con la que deseamos tener hijos, pero no tiene por qué influir tanto en la elección de la pareja con la que deseamos mantener una relación sexual. Schopenhauer determinado por la moralidad imperante en su época no diferenciaba el sexo del amor. Para Schopenhauer el amor no puede fundarse en cualidades intelectuales o en cualidades objetivas o reales, sencillamente porque los enamorados no se conocen uno a otro con verdadera exactitud. El espíritu de la especie es el único que de una sola mirada puede ver que valor tienen los amantes para él y cómo pueden servir para sus fines.
Luego hace una serie de afirmaciones pseudo-científicas para afirmar que se puede determinar el carácter y el aspecto de la generación futura dependiendo de la elección de la pareja, predilección de los hombres por los pies pequeños en las mujeres o que la mujer es la que transmite las cualidades intelectuales a los descendientes.
Dice también que el hombre es “esclavo” de la naturaleza que le obliga en la elección del objeto de su amor, que esta tan determinado por esa pasión, tan cegado por ese anhelo que escapa de su voluntad como individuo, ya que se ha convertido en voluntad de la especie, que cuando le es negada llega a cometer actos deplorables como la violación y el asesinato. Dice que es una pasión de una violencia sin igual, que puede conducir a la locura, al suicidio o al asesinato. Este tipo de justificaciones es el origen de la violencia de género, de los crímenes pasionales.
Schopenhauer comienza diciendo que las mujeres no estan destinadas ni a los grandes trabajos de la inteligencia ni a los grandes trabajos materiales, que si sirven para cuidar y educar a los niños porque siguen siendo pueriles, fútiles y limitadas de inteligencia. Agrega que son injustas y mentirosas, que es casi imposible encontrar una mujer absolutamente verídica y sincera. También hace una afirmación: las mujeres son enemigas entre ellas por naturaleza, porque su posición en la sociedad depende del hombre al que han sabido agradar.
Para Schopenhauer el nacimiento y la muerte pertenecen igualmente a la vida y se contrapesan. El uno es condición de la otra. A la humanidad y no al individuo es a quien se le puede asegurar la duración. Nuestra desgracia como especie es la conciencia de nuestra muerte como individuos.
La desdicha general es la regla en este mundo, y eso es porque sentimos el dolor mas profundamente, la dicha y el bienestar nos pasan desapercibidos. El dolor da sentido a las religiones que consideran este mundo como un lugar de penitencia.
Para Schopenhauer solo existen tres resortes fundamentales de las acciones humanas: el egoísmo, que quiere su propio bien y no tiene límites, la perversidad que quiere el mal ajeno, y la conmiseración, que quiere el bien del prójimo. El egoísmo es natural e instintivo en el ser humano, solo el temor a las fuerzas publicas puede frenarlo, ni la moral ni la religión son suficientes. Solo la conmiseración es el principio real de toda justicia libre y de toda caridad verdadera.

EJEMPLAR DISPONIBLE, POR CUALQUIER CONSULTA COMUNICATE CON NOSOTROS