REVISTA GESTOS Y MUECAS N°15 (Rosario 21/12/1913)
Est. Tipográfico de E. Fenner , Rosario, 1ra edición 21/12/1913, 25x12x0.5, 46 pp. Tapa blanda y contratapa cartulina ilustración, 16 pp. rustica + 30 pp. papel ilustración, ejemplar usado, excelente estado.
Gestos y Muecas apareció el 31 de agosto de 1913 y aunque fue dirigida por quien había sido director literario de su antecesora, Monos y Monadas, Carlos Lac Prugent tuvo características distintas. Desde el comienzo, los editores anunciaron que uno de sus objetivos primordiales era “fomentar el desarrollo del arte en todas sus manifestaciones”. Respecto de la promoción de las actividades artísticas, la redacción fue consecuente. Por un lado, estimularon la lectura organizando concursos literarios y publicando breves colaboraciones de niños, etc. Por otro lado, publicaron poemas y breves relatos de autores e ilustradores locales; dieron a conocer semblanzas y noticias sobre las carreras de plásticos y literatos locales en notas que por lo general, tuvieron cierto tono de reproche respecto de la consideración que el arte y los artistas tenían en Rosario.
En lo político, los comentarios de la sección “Divagaciones” –escritos por el propio Lac Prugent con el seudónimo El Maestro Calrup- fijan los objetivos políticos de la revista. Los próceres del siglo XIX, habían tenido gestos heroicos; en cambio, los políticos contemporáneos sólo tenían “muecas de altivos gestos”, no eran más que un “desfile de muecas carnavalescas”. Por esa razón, Gestos y Muecas no se enrolaría políticamente “ni con unos, ni con otros” y trataría de “derrumbar de sus pedestales tantos ídolos de barro que hoy se exhiben, con sus muecas ridículas, a la consideración del pueblo que los mira con la más espantosa indiferencia”.
Los hombres de la redacción de Gestos y Muecas fueron escépticos en respecto de la política de partidos.Usaron el mismo tono corrosivo para referirse a todos los partidos, a los funcionarios y a las prácticas políticas en general. Gestos y Muecas tampoco usó el discurso laudatorio y escasamente crítico sobre Rosario y su burguesía que había caracterizado a Monos y Monadas. No ignoró a esa clase social y es claro que gran parte de los esfuerzos de los redactores estuvieron centrados en captar lectores en los sectores en ascenso o recién ascendidos socialmente, que fueron los principales suscriptores y avisadores de la revista. Publicó profusamente notas sobre deportes todavía no populares (football, turf, esgrima); novedades de moda femenina; chismes y curiosidades. Tuvo también secciones casi dedicadas a miembros de las clases altas donde las personas dibujadas o fotografiadas siempre aparecen estilizadas y elegantes. Pero al mismo tiempo, trataron por captar la atención de los sectores populares. Como Monos y Monadas, publicó fotos de reuniones sociales en centros, sindicatos y asociaciones populares, pero lo hizo con más frecuencia. También informó sobre asambleas, huelgas y conflictos, defendiendo los reclamos de los trabajadores y por supuesto, criticando a los funcionarios políticos.
Una sección titulada “Vitascopio Rosarino” describía con fotografías “tipos populares” -comerciantes, mercachifles, feriantes, inventores, pícaros, escenas y personajes de los mercados y las plazas- con tono de parodia, pero también con cierta simpatía. En esas notas, aparecían los escenarios cotidianos de la ciudad con una imagen muy diferente a las estilizadas y pretenciosas semblanzas de la próspera burguesía que había publicado Monos y Monadas. En ocasiones, entre los artículos destinados a complacer a los notables locales y aquellos que los ridiculizaban, se advierte cierta tensión.
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